martes, 11 de septiembre de 2012

Fuertes soplidos de vientos destecharon casas en la región

 
Un chivo asado, con papas, patacones y arroz fue la razón por la que Delmira Murillo Niño salió de su casa el domingo, en el barrio Santander de Villa del Rosario, a las 11:00 de la mañana.

El plato fue el menú que degustaron ella, sus hijos y su esposo ante la invitación de otros familiares, como es tradicional los domingos, pero ese día será inolvidable para la mujer y los vecinos de su cuadra, en la parte baja del sector.

Vientos huracanados, borrascas acompañadas de lluvias y tempestades levantaron los techos de por lo menos cuatro viviendas del barrio Santander y afectaron a un promedio de 20 personas.

De no haber sido por la invitación a almorzar, el susto para Delmira y su esposo, hubiese podido ser mayor. “Lo que pasó es que a eso de las 4:00 de la tarde empezaron los vientos huracanados muy fuertes, luego hubo un remolino y levantó todas las tejas de la casa del vecino, y eso fue lo que cayó sobre mi techo”, explicó la mujer.

El material que impactó sobre las tejas de su vivienda las rompió y todo cayó sobre la cama en la que duermen la pareja y una niña de 10 años de edad.

“Con ese golpe tan fuerte también se dañaron dos televisores, un armario, varias mesas y toda la ropa quedó inservible”.

Los fuertes vientos también arrancaron las cuerdas de la energía de los postes de la cuadra, en la calle séptima de este barrio del municipio histórico y por varias horas sus habitantes estuvieron sin el servicio, pero este fue restablecido este lunes a primera hora.

“A nosotros nos avisó un cuñado, porque ellos estaban en la puerta de la casa (contigua a la de Delmira) y les tocó salir corriendo, porque cuando se reventaron los cables de la luz, empezaron a echar chispas y las tejas volaron por toda la calle”, relató.

Personal del Cuerpo de Bomberos de Villa del Rosario y de la Defensa Civil acompañaron a los residentes para recoger los escombros. En el caso de Delmira y su familia, hubo necesidad de desocupar la habitación, pues el gran cúmulo de tejas rotas, mesas y ramas invadieron el lugar.

“Lo que nosotros queremos saber es qué va a pasar de ahora en adelante con esos vientos y si la Alcaldía nos va a ayudar o no, porque nos toca empezarnos a mover rápido; no podemos dejar esto destapado porque se nos moja lo poco que nos quedó y eso genera inseguridad”, puntualizó la mujer.

Los otros vecinos iniciaron los trabajos de reparación de los techos, que reforzaron con un material más pesado, pues según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), los fenómenos climáticos, continuarán.

Se avecinan vendavales

El meteorólogo de turno del Ideam, Alejandro Uribe, explicó que los fuertes vientos obedecen a su aumento progresivo de las tormentas en el mar Caribe.

Estos ingresan por la Región Andina y tienen dirección hacia el Este, impactando en varios departamentos, entre ellos Norte de Santander.

“Ayer, (domingo) en Norte de Santander se presentaron vientos entre 15 y 20 nudos, teniendo en cuenta que 15 ya es un grado alto. Ese índice corresponde a vientos progresivos que ascienden a los 28 kilómetros por hora, es decir que si llegó a 20, la incidencia en la región fue mucho mayor”, comentó el experto.

Según el Ideam, no se puede afirmar que el aumento de la velocidad de los vientos tenga relación con el Fenómeno del Niño, pero este sí tiene gran presencia en el Océano Atlántico, desde donde surge el cambio climático.

“No se descarta que en el departamento se puedan presentar más ventarrones y vendavales, por lo que se recomienda tomar las medidas necesarias en los techos que estén menos asegurados”, puntualizó el funcionario.

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