viernes, 20 de mayo de 2011

Colapsa transporte terrestre de pasajeros en Cúcuta


La  soledad se pasea por la Central de Transportes de Cúcuta y en las sedes de grandes empresas de buses que llevan pasajeros y carga a Bucaramanga, Bogotá y a otras regiones del país desde Norte de Santander.

Los ingresos financieros de la terminal guardan la huella del impacto negativo generado por el invierno y el colapso vial. En marzo marcó un récord de $191 millones y en lo corrido de mayo no alcanzan los $60 millones.

El gerente William Bautista Álvarez precisó en el 60% el déficit de la entidad, lo cual obligará a reprogramar el plan de caja.

Y lo ocurrido en los muelles de vehículos y de viajeros no es menos dramático. No volvieron a salir los grandes coches cama. Fueron remplazados por pequeñas busetas. El trasbordo autorizado hacia el interior del país quedó suspendido luego de la caída del puente en Pescadero.

La mayor actividad se concentra en salidas a San Cristóbal, El Vigía, Rubio y otras ciudades venezolanas.

En las rutas internas del departamento rige la orden de hasta donde las condiciones lo permitan, salen automotores a prestar el servicio. Con regularidad hay despachos para Salazar de Las Palmas, Tibú, Durania y Bochalema.

Hacia los pueblos de las provincias de Pamplona y Ocaña es intermitente la operación por los graves daños y deslizamientos que las lluvias provocan.

Están ‘varados’


Transportes Omega tiene en bajada las operaciones que cayeron de 10 buses diarios a uno con rumbo a Medellín. Antes la empresa llevaba un total de 160 usuarios diariamente.

El miércoles llegó al puesto de venta de pasajes Mariela Ortiz quien estuvo en vacaciones como consecuencia de la merma en el servicio. “A la gente le da miedo viajar y los buses no pueden por ningún lado salir o entrar a Cúcuta”, declaró.

En el único carro que va de viaje, solo lo ocupan 10 ó 12 pasajeros, “lo cual no es rentable para el dueño del vehículo, para la empresa y ni para el conductor”.

Otro indicador de la drástica caída lo mostró Mariela al señalar que para el autobús que iba a partir a la 1:00 de la tarde, solo estaban vendidos tres tiquetes a las 9:30 de la mañana de ayer.

Jaime Hernández de Expreso Brasilia describió otro dramático cuadro. “Llevamos aproximadamente un mes en el que no hemos podido hacer despachos normales hacia la Costa Atlántica y Medellín”.

De  cinco buses diarios que partían rumbo a esos destinos, el mal que corroe a las carreteras a Pamplona y Ocaña apenas se mueven uno o dos. Calculó en el 80% la merma en la prestación del servicio.

¿Cuál va a ser la suerte de los trabajadores? “El personal todavía lo tenemos completo. Pero si el invierno continúa no sabemos qué decisión tome la compañía”, notificó.

En el módulo de Cootransunidos José Durán Angarita mostró en su celular la foto de una camioneta  de la empresa que estuvo a punto de ser arrastrada ayer por la avalancha en La Ceiba, llegando a Sardinata, sobre la vía a Ocaña. Ninguno de los 16 ocupantes resultó herido.

La odisea que deben soportar los usuarios quedó demostrada en ese hecho y en que desde las 5:00 de la tarde del miércoles un automotor estaba tratando de pasar y ayer en la mañana aún no había llegado a la ciudad.

Durán Angarita recordó que en “los buenos tiempos”, es decir antes de la oleada invernal, la empresa enviaba 20 automotores, entre carros y busetas para las rutas a Ocaña, Bucaramanga y Aguachica, entre otras.

“Ahora estamos mandando como 15, pero casi todos vacíos. Antes se iban entre 100 y 120 personas y hoy solo parten entre 20 y 25 diariamente”, según su crítica descripción.

Cerca del Consulado de Venezuela se encuentra la terminal de Copetran. En la sala de espera, las sillas azules estaban solas. No había pasajeros buscando donde sentarse mientras sale el bus.

Por teléfono, desde Bucaramanga donde se encontraba, el gerente regional Jerson Beltrán tildó la situación de “muy crítica”.

Así lo dijo porque en las cifras económicas de la compañía aparece la anotación de pérdidas diarias equivalentes a $20 millones.

Por la ruta Cúcuta-Pamplona-Bucaramanga se redujo a solo el 5% el número de despachos y por la vía Cúcuta-Ocaña el número de vehículos en operación equivale al 30% de la actividad normal.

Hacia Bogotá quedó cerrado el servicio hasta que la reparación de la malla vial lo permita.

El servicio lo presta en pequeños automotores, puesto que los grandes buses quedaron en los garajes, pues les resulta imposible transitar por los tramos destruidos.

En la sede de Coopetran el problema vial sí afectó la nómina de personal. El recorte equivale al 50%. Ese porcentaje se dividió en un 30% de empleados despedidos y otro 20% que fue enviado a vacaciones.

Los taxistas ubicados al frente de las instalaciones de Copetran comentaron el descalabro en sus ingresos por la desaparición de los usuarios que utilizaban los buses de la empresa.

El silencio es lo único que imperaba en la sala pasajeros y en el muelle de autobuses de la central de Berlinas del Fonce.

Martín Pinto, gerente regional de la compañía dibujó un sombrío cuadro: “No estamos despachando porque no hay por donde transitar. Desde el 16 de abril hasta la fecha vamos muy mal”.

Habló de que si un bus o un carro pequeño sale hacia Ocaña, en las condiciones actuales se demora hasta dos días en llegar.

Y al hablar de Pamplona tampoco le pareció probable enviar vehículos por la severa destrucción en varios puntos y, ahora, con el desastre registrado en la parte santandereana de la ruta a Bogotá.

“Estamos totalmente en ceros, en ceros”, dijo para luego recordar que en épocas de normalidad Berlinas del Fonce movía 14 buses diarios.

“Hoy día, ni uno. O uno por la vía a Ocaña de vez en cuando”, añadió Pinto.

En torno a si hubo daños en el parque automotor como consecuencia de la oleada invernal, dijo que un bus de la empresa estuvo a punto de ser arrastrado por la avalancha en Pescadero, pero el caso no pasó a mayores.

El representante de la firma consideró lo ocurrido como “lo peor en toda la historia desde que me conozco. No hay que culpar a nadie, pero estamos muy mal”.

También en esta compañía transportadora la planta de personal se vio afectada por el desastre natural. “A vacaciones todo el mundo, tanto conductores como personal administrativo,  porque qué más hacemos”, reconoció el gerente.

Los gremios económicos del departamento y el gobierno seccional están a la espera de que la administración del presidente Juan Manuel Santos gire los recursos para la reparación de las dos importantes carreteras que llevan a la Costa Atlántica y a Bogotá.

Muchos viajeros que no han podido salir por tierra hacia ciudades de Santander, Cundinamarca y otros departamentos, se volvieron usuarios del avión, en especial, aquellos que por razones

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