La Asociación Colombiana de Restaurantes, ACODRES, reveló que la coyuntura invernal que tiene bloqueadas las carreteras que conectan a Cúcuta y a Norte de Santander con el resto del país redundo en el desabastecimiento de leche fresca y otros productos básicos de la canasta familiar.
El gremio hizo un llamado al Gobierno para que de común acuerdo con el sector privado viabilice la reconstrucción de Colombia hoy bajo el agua o derrumbada por el invierno pues de no haber eco podría venir la ruina para regiones y ciudades como las de frontera que como lo muestra Cúcuta ya ostentan precarización económica, mayor inflación y considerables pérdidas en restaurantes y establecimientos de comercio.
La Directora Ejecutiva de ACODRES Norte de Santander, Paola Valencia, dijo que es “muy preocupante” ver como las economías regionales se desploman por la carencia de infraestructura y por la poca prevención de gobiernos anteriores que por asuntos de corrupción o de descuido dejaron a Colombia en un atraso sexagenario que lo único que produce es vergüenza y miseria en las comarcas.
Instó al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, a trazar un plan de choque de cara al país en donde exista de igual forma el compromiso del sector privado con el fin de desenterrar a Colombia y sacarla del charco del olvido por la falta de acción durante los últimos 50 ó 60 años. Precisó que es “urgente retomar el tema de la agenda interna, ya no por el TLC con Estados Unidos, sino para viabilizar el país en frentes tan importantes como el comercial, de beneficio mutuo y de inclusión regional así como social.
Llamó la atención por el terrible descuido de los Gobiernos hacia las zonas de frontera indicando que esta situación legitima lo espurio y todo lo que se lucra con acciones al margen de la ley.
“Es increíble y condenable que una ciudad fronteriza como Cúcuta esté hoy tras los barrancos del olvido por la desidia y los incumplimientos de mandatos anteriores. Aquí hay que preguntar, en donde está la acción de los gobernadores que desfilaron por la Cúpula Chata y de los presidentes que vinieron a prometer el oro y el moro para luego quedarse tan callados y escondidos sin reconocer que engañaron y asaltaron la confianza de los norte santandereanos. Alguien tiene que responder por pérdidas en el comercio por el atraso en la industria y por el frenazo a las exportaciones”, dijo.
Aclaró que a nadie llevan a la cárcel por un aguacero, pero aseveró que la falta de acción y la precaria ejecución del presupuesto se llaman peculado y esa figura si se penaliza en este país.
Reveló que la crisis cucuteña no tiene nombre pues hace unos meses el intenso verano y el cierre de la frontera pasaron una onerosa factura de cobro y ahora el invierno con sus inundaciones y derrumbes bloquearon la ciudad alejándola de Bogotá y de la Costa Norte dejando unas pérdidas incalculables y la preocupación de cómo sortear los desastres naturales y las pobres acciones de los llamados voceros y dolientes del departamento desde la tribuna o corporación que se mencione.
“Hay que dejar los gritos coyunturales y mediáticos para pasar a la reconstrucción del país con una política de estado en donde se le dé la importancia a las zonas de frontera y en donde se pague la deuda ancestral de atraso vial y del aislamiento al que fuimos sometidos, la verdad no es rentable para el departamento, para la ciudad ni para el sector real estar de emergencia en emergencia”, declaró Valencia.
Respaldó todas las acciones del Presidente Santos y dijo que no se puede hacer de lado la generosidad del mandatario, pero recalcó que las ayudas y los proyectos se dieron con un país derrumbado e inundado al cual la naturaleza le cobró la flaca inversión en obras públicas y la poca ambición.
La dirigente criticó el show de la obra Tibú La Mata y precisó que el asunto es inyectarle capital al departamento con obras tangibles y carreteras reales en donde el común denominador sean la amplitud, la visión y el pavimento. Afirmó que a las grandes vías hay que acompañarlas de buenas vías secundarias y terciarias para impulsar la producción agrícola y pecuaria así como para fomentar turismo e inversión con lo que se logrará llevar mejor calidad de vida a los colombianos y a los norte santandereanos que aún le apuestan a la institucionalidad, a los valores y a la democracia.
Consideró que la situación del país compromete los TLC porque los socios no pasarán por alto que en Colombia la competitividad es tan solo una frase bien pronunciada. Considero importante el trámite legislativo para este acuerdo en Washington, pero manifestó su preocupación por que actualmente no hay vías parta el comercio.
El gremio hizo un llamado al Gobierno para que de común acuerdo con el sector privado viabilice la reconstrucción de Colombia hoy bajo el agua o derrumbada por el invierno pues de no haber eco podría venir la ruina para regiones y ciudades como las de frontera que como lo muestra Cúcuta ya ostentan precarización económica, mayor inflación y considerables pérdidas en restaurantes y establecimientos de comercio.
La Directora Ejecutiva de ACODRES Norte de Santander, Paola Valencia, dijo que es “muy preocupante” ver como las economías regionales se desploman por la carencia de infraestructura y por la poca prevención de gobiernos anteriores que por asuntos de corrupción o de descuido dejaron a Colombia en un atraso sexagenario que lo único que produce es vergüenza y miseria en las comarcas.
Instó al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, a trazar un plan de choque de cara al país en donde exista de igual forma el compromiso del sector privado con el fin de desenterrar a Colombia y sacarla del charco del olvido por la falta de acción durante los últimos 50 ó 60 años. Precisó que es “urgente retomar el tema de la agenda interna, ya no por el TLC con Estados Unidos, sino para viabilizar el país en frentes tan importantes como el comercial, de beneficio mutuo y de inclusión regional así como social.
Llamó la atención por el terrible descuido de los Gobiernos hacia las zonas de frontera indicando que esta situación legitima lo espurio y todo lo que se lucra con acciones al margen de la ley.
“Es increíble y condenable que una ciudad fronteriza como Cúcuta esté hoy tras los barrancos del olvido por la desidia y los incumplimientos de mandatos anteriores. Aquí hay que preguntar, en donde está la acción de los gobernadores que desfilaron por la Cúpula Chata y de los presidentes que vinieron a prometer el oro y el moro para luego quedarse tan callados y escondidos sin reconocer que engañaron y asaltaron la confianza de los norte santandereanos. Alguien tiene que responder por pérdidas en el comercio por el atraso en la industria y por el frenazo a las exportaciones”, dijo.
Aclaró que a nadie llevan a la cárcel por un aguacero, pero aseveró que la falta de acción y la precaria ejecución del presupuesto se llaman peculado y esa figura si se penaliza en este país.
Reveló que la crisis cucuteña no tiene nombre pues hace unos meses el intenso verano y el cierre de la frontera pasaron una onerosa factura de cobro y ahora el invierno con sus inundaciones y derrumbes bloquearon la ciudad alejándola de Bogotá y de la Costa Norte dejando unas pérdidas incalculables y la preocupación de cómo sortear los desastres naturales y las pobres acciones de los llamados voceros y dolientes del departamento desde la tribuna o corporación que se mencione.
“Hay que dejar los gritos coyunturales y mediáticos para pasar a la reconstrucción del país con una política de estado en donde se le dé la importancia a las zonas de frontera y en donde se pague la deuda ancestral de atraso vial y del aislamiento al que fuimos sometidos, la verdad no es rentable para el departamento, para la ciudad ni para el sector real estar de emergencia en emergencia”, declaró Valencia.
Respaldó todas las acciones del Presidente Santos y dijo que no se puede hacer de lado la generosidad del mandatario, pero recalcó que las ayudas y los proyectos se dieron con un país derrumbado e inundado al cual la naturaleza le cobró la flaca inversión en obras públicas y la poca ambición.
La dirigente criticó el show de la obra Tibú La Mata y precisó que el asunto es inyectarle capital al departamento con obras tangibles y carreteras reales en donde el común denominador sean la amplitud, la visión y el pavimento. Afirmó que a las grandes vías hay que acompañarlas de buenas vías secundarias y terciarias para impulsar la producción agrícola y pecuaria así como para fomentar turismo e inversión con lo que se logrará llevar mejor calidad de vida a los colombianos y a los norte santandereanos que aún le apuestan a la institucionalidad, a los valores y a la democracia.
Consideró que la situación del país compromete los TLC porque los socios no pasarán por alto que en Colombia la competitividad es tan solo una frase bien pronunciada. Considero importante el trámite legislativo para este acuerdo en Washington, pero manifestó su preocupación por que actualmente no hay vías parta el comercio.

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