Sobre la vía Sardinata-Ocaña, en el kilómetro 36+500 el deslizamiento de una montaña generó obstáculo para los vehículos. En el lugar operarios de Invías hacen remoción de escombros para dar paso.
A diferencia de otras épocas, cuando José Rozo Gutiérrez se levantaba a escuchar las noticias en su viejo radio, ahora, el hombre de 66 años, se limita a sentarse en el solar y enterarse de primera mano de ellas, pues las más importantes suceden frente a su casa.
Él, quien antes se dedicaba a controlar el tiempo del paso de volquetas cargadas de carbón de las minas aledañas al sector conocido como el Alto de los Compadres, no termina de acostumbrarse al ruido que hacen a diario las retroexcavadoras que retiran a metros de su morada rocas de más de 2 toneladas; lo que sí se ha vuelto costumbre para José es pedirle a Dios que no llueva más o de lo contrario tendrá que hacerle caso a las peticiones de sus familiares.
“Ellos me dicen que por vivir en este sector del Alto de los Compadres debo salirme de la casa porque corro el riesgo de ser afectado por las piedras. Eso parece una avalancha cuando empiezan a caer cuando llueve duro como el domingo pasado”, expresó.
No obstante asegura no sentir temor, pues además de sentirse seguro con las oraciones y con el antecedente de que esta situación ya se había registrado, se vale para decir que no se irá de su casa aunque el panorama constante sean rocas, maquinarias tratando de removerlas, carros estacionados por horas esperando paso y perforaciones de grandes piedras para poder removerlas.
Así están las cosas en el sector donde desde hace varios días se boqueó el paso para los pueblos de occidente como Santiago, Lourdes, Salazar de Las Palmas, Cucutilla, Cornejo y El Zulia, entre otros, factor que llevó a las autoridades a decretar la alerta roja en Norte de Santander.
Para los conductores la situación no es diferentes; Luis Blanco coincide con José Rozo Gutiérrez al asegurar que cada vez que se dirige desde el Alto de los Compadres hasta el sector conocido como La Amarilla, pasando por Las Delicias, llevando pasajeros, se encomienda a varios santos para que una de los peñascos no caigan sobre su vehículo.
“Por acá hay muchos sustos que nos llevamos los conductores y los pasajeros; yo no le recomiendo a nadie pasar por este sitio a menos que sea estrictamente necesario. Yo paso porque este es mi trabajo, pero la verdad sí oramos para que no nos pase nada”, sostuvo el conductor al explicar que ha tenido que subirle de $5.000 a $10.000 el pasaje.
Luego de que la maquinaria del Instituto Nacional de Vías (Invías) trata de remover las piedras, en la mayoría de casos con éxito, la cantidad de carros que esperan el turno para seguir el trayecto observa cómo, otros escollos de mayor volumen deben ser taladradas con equipos especiales para luego ser removidas por las maquinarias: casi 40 minutos dura el proceso en el lugar, lo que para muchos ha sido una pérdida de tiempo, dinero y mercancías.
“Desde el martes pasado vimos cómo varios conductores tuvieron que botar bananos, zapotes, piñas y otras frutas porque ya se estaban dañando de tenerlas tanto tiempo ahí guardadas”, resaltó Jesús Gutiérrez, al tiempo que con su pala trataba de retirar toneladas de lodo que se han apoderado de la zona y quien trabaja por algunas monedas de los conductores.
Él, quien antes se dedicaba a controlar el tiempo del paso de volquetas cargadas de carbón de las minas aledañas al sector conocido como el Alto de los Compadres, no termina de acostumbrarse al ruido que hacen a diario las retroexcavadoras que retiran a metros de su morada rocas de más de 2 toneladas; lo que sí se ha vuelto costumbre para José es pedirle a Dios que no llueva más o de lo contrario tendrá que hacerle caso a las peticiones de sus familiares.
“Ellos me dicen que por vivir en este sector del Alto de los Compadres debo salirme de la casa porque corro el riesgo de ser afectado por las piedras. Eso parece una avalancha cuando empiezan a caer cuando llueve duro como el domingo pasado”, expresó.
No obstante asegura no sentir temor, pues además de sentirse seguro con las oraciones y con el antecedente de que esta situación ya se había registrado, se vale para decir que no se irá de su casa aunque el panorama constante sean rocas, maquinarias tratando de removerlas, carros estacionados por horas esperando paso y perforaciones de grandes piedras para poder removerlas.
Así están las cosas en el sector donde desde hace varios días se boqueó el paso para los pueblos de occidente como Santiago, Lourdes, Salazar de Las Palmas, Cucutilla, Cornejo y El Zulia, entre otros, factor que llevó a las autoridades a decretar la alerta roja en Norte de Santander.
Para los conductores la situación no es diferentes; Luis Blanco coincide con José Rozo Gutiérrez al asegurar que cada vez que se dirige desde el Alto de los Compadres hasta el sector conocido como La Amarilla, pasando por Las Delicias, llevando pasajeros, se encomienda a varios santos para que una de los peñascos no caigan sobre su vehículo.
“Por acá hay muchos sustos que nos llevamos los conductores y los pasajeros; yo no le recomiendo a nadie pasar por este sitio a menos que sea estrictamente necesario. Yo paso porque este es mi trabajo, pero la verdad sí oramos para que no nos pase nada”, sostuvo el conductor al explicar que ha tenido que subirle de $5.000 a $10.000 el pasaje.
Luego de que la maquinaria del Instituto Nacional de Vías (Invías) trata de remover las piedras, en la mayoría de casos con éxito, la cantidad de carros que esperan el turno para seguir el trayecto observa cómo, otros escollos de mayor volumen deben ser taladradas con equipos especiales para luego ser removidas por las maquinarias: casi 40 minutos dura el proceso en el lugar, lo que para muchos ha sido una pérdida de tiempo, dinero y mercancías.
“Desde el martes pasado vimos cómo varios conductores tuvieron que botar bananos, zapotes, piñas y otras frutas porque ya se estaban dañando de tenerlas tanto tiempo ahí guardadas”, resaltó Jesús Gutiérrez, al tiempo que con su pala trataba de retirar toneladas de lodo que se han apoderado de la zona y quien trabaja por algunas monedas de los conductores.
Ideam reveló amenazas de deslizamientos
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en su portal de Internet pronosticó amenaza alta por deslizamientos de tierra en los municipios de Bucarasica, Cúcuta, El Tarra, El Zulia, Gramalote, Herrán, La Esperanza, Lourdes, Ragonvalia, Salazar, Santiago, Sardinata y Tibú.
Así mismo calificó con amenazas moderadas Ábrego, Cáchira, Cácota, Chinácota, Chitagá, Convención, Cucutilla, Durania, Hacarí, Labateca, Pamplona, Puerto Santander, San Calixto, Silos, Teorama, Toledo y Villa Caro, por lo que recomendaron a las autoridades de Norte de Santander decretar la alerta roja con el fin de gestionar recursos para mitigar las emergencias.
María Teresa Martínez, directora (e) del Ideam, también dijo que los ríos Zulia, Pamplonita, Táchira, Peralonso y Grita presentan crecientes rápidas que han originado índices altos.
“Se ha elevado el cauce, pero por ser corrientes rápidas, descienden periódicamente, por eso hay que estar muy pendientes porque en Norte de Santander se espera que sigan las lluvias por eso se prohíbe estar cerca de las riveras y hacer paseos de olla”, puntualizó la funcionaria.
El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado, encabezó una mesa de análisis con el Comité Regional de Prevención y Atención de Desastres en la que se evaluó la situación de la región; resultado de ella, se declaró la alerta roja en el departamento.
Allí se detalló el estado de la vía Cúcuta-Sardinata-Ocaña; Cúcuta-Pamplona-Bucaramanga y San Faustino-Puerto Santander, donde hay paso restringido.
El Gobernador expresó que con los recursos que se tienen contratados para la vía Cúcuta–Pamplona, se espera que se tenga habilitado el paso para el transporte de carga antes de un mes.
En cuanto a los tramos secundarios de detectaron otros puntos críticos como las vías de Chinácota, Toledo y pueblos de Occidente donde se han definido dineros para intervenir los sitios incomunicados.
Por su parte el alcalde de Ragonvalia, Elmer Gamboa Tulande, ordenó la evacuación de nueve familias de igual número de viviendas que están a punto de derrumbarse, por lo que ya está gestionando los subsidios de arrendamiento para los damnificados.
Ante la emergencia la Gobernación desembolsará $30.000 millones, el Ministerio de Transporte un monto de $40.000 millones y un aporte de $10.000 millones del Instituto Nacional de Vías para llevar una solución relativa a los damnificados.
Allí se detalló el estado de la vía Cúcuta-Sardinata-Ocaña; Cúcuta-Pamplona-Bucaramanga y San Faustino-Puerto Santander, donde hay paso restringido.
El Gobernador expresó que con los recursos que se tienen contratados para la vía Cúcuta–Pamplona, se espera que se tenga habilitado el paso para el transporte de carga antes de un mes.
En cuanto a los tramos secundarios de detectaron otros puntos críticos como las vías de Chinácota, Toledo y pueblos de Occidente donde se han definido dineros para intervenir los sitios incomunicados.
Por su parte el alcalde de Ragonvalia, Elmer Gamboa Tulande, ordenó la evacuación de nueve familias de igual número de viviendas que están a punto de derrumbarse, por lo que ya está gestionando los subsidios de arrendamiento para los damnificados.
Ante la emergencia la Gobernación desembolsará $30.000 millones, el Ministerio de Transporte un monto de $40.000 millones y un aporte de $10.000 millones del Instituto Nacional de Vías para llevar una solución relativa a los damnificados.

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