San Antonio del Tachira.-Pese a las advertencias que viene haciendo el Indepabis, sobre multas de 500 y 5000 Unidades Tributarias, para los especuladores y acaparadores, se mantienen los precios exagerados con el cemento y la cabilla, en el estado Táchira.
Varios representantes vecinales, confirmaron que el precio del cemento que está legalmente establecido o regulado en 45 bolívares, es violentado por los vendedores, quienes al no tener supervisión directa del ente protector del consumidor, lo venden en 60 y 70 bolívares.
Según la versión de varios dirigentes comunales, el problema se está presentando en el mismo seno de algunos consejos comunales que tienen acceso a los pedidos de la planta cementera local, quienes no están distribuyendo el producto a quienes lo necesitan sino que lo venden a ferreterías para sacarle jugosas ganancias.
Afirmaron que varias gandolas se han visto, y a pesar de que vecinos de distintas comunidades se han anotado y han pagado por adelantado entre 5 y 10 pacas de cemento, las mismas salen del lugar con precios especulativos.
La misma situación, según dijeron, se presenta con la cabilla que a pesar de que ahora está llegando al Táchira, se sigue vendiendo a precios altos, porque se juega con la necesidad del colectivo.
—Cuando llegamos a una ferretería a comprar cabillas, en muchas de ellas quieren venderlas sin factura, porque por ejemplo, la de media la ofrecen en 165 bolívares, 180 y hasta 190 bolívares y, algunas a veces, por la necesidad hay que adquirirla a 200 bolívares-, aseguró Juan Lindarte, vecino de Barrancas.
Uno de los inconvenientes que se tiene con esta situación, según explicaron, es que tanto el cemento como la cabilla, los están sacando por los caminos verdes (contrabando) a territorio colombiano donde se paga al doble y triple del precio regulado en territorio venezolano.
Esperan que tanto el Indepabis como los cuerpos de seguridad tomen cartas en el asunto, porque con esta situación especulativa y el contrabando, se está atentando contra el pueblo, “ese que sólo necesita pequeñas cantidades para hacer su vivienda o reparar las mismas, porque los grandes empresarios compran gandolas completas”, afirmó Anita Peralta, vecina del municipio Torbes.

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