El tránsito vehicular entre las ciudades de Cúcuta y San Cristóbal se hace cada día más insoportable. La vía está colapsada, dado al creciente parque automotor existente en la zona, además del tráfico de carga pesada que carece de vías alternas.
Se han hecho muchos estudios e incluso se han trazado propósitos, pero de unas buenas intenciones no se ha logrado pasar.
La vía principal que une a los dos países a través del Puente Internacional Simón Bolívar, que el 24 de febrero de 2012 cumplirá medio siglo, es testigo mudo de la forma como ha crecido el tráfico automotor, sin que nada se haya hecho por ampliar las vías; se calcula en ocho mil los vehículos que atraviesan diariamente el puente en ambos sentidos.
Son unas doscientas mil las personas que van y vienen en ese trueque comercial o intercambio de bienes y servicios, que se remonta a los mismos orígenes de los dos pueblos.
Dentro de las sugerencias que se han oído están la de un tercer puente, en el sector denominado Tienditas, que según los expertos no es solución al problema, pues no permite descongestionar la vía.
Se ha acariciado la posibilidad de ampliar el Simón Bolívar, pero el cuello de botella seguirá presentándose, en caso de no acometerse nuevas vías que sirvan para alimentar o descongestionar el paso sobre el río Táchira.
Vía Expresa
Se ha venido hablado en varias oportunidades de una llamada “Vía Expresa”, que ha impulsado el actual alcalde del municipio Bolívar Vicente Cañas, quien de los exiguos recursos de su administración le inyectó 300 mil bolívares fuertes para arrancar el único proyecto que ha tratado de materializarse.
Además, logró que el anterior gobierno regional que encabezó Ronald Blanco La Cruz le diera un millón de bolívares fuertes y que Pdvsa le insuflara tres millones 300 mil bolívares fuertes más.
Con esos cuatro millones 600 mil bolívares fuertes se rompió una montaña que está frente a Peracal por el sector de Cayetano Redondo, con miras a llevar la vía, por la ribera del río Táchira, hasta la localidad de Ureña, que es el otro paso entre Norte de Santander y Táchira, por el Puente Francisco de Paula Santander.
Son 16 kilómetros en total de la vía, pero su costo es menor de los 170 millones de bolívares fuertes o más que cuesta el último viaducto que se hace en la autopista San Cristóbal-La Fría.
La consideración la hace el propio Cañas que es arquitecto de profesión y que conoce bastante sobre la materia.
“En la vía que proponemos no hay necesidad de hacer viaductos o túneles, sólo algunos pequeños puentes y colectoras, para hacer la carretera que tiene una longitud de 16 kilómetros y que servirá para la circulación en los dos sentidos del transporte de carga”, expresó Cañas.
De esta forma, dice el alcalde, el tráfico liviano sigue su vieja ruta entrando por la ciudad, sin que haya el entrabamiento que hoy se vive por la utilización de la misma vía tanto para el tráfico de vehículos livianos como el de carga.
Unilateral
Sería cuestión de que las autoridades nortesantandereanas asuman el control de la vía para hacer expedito el desplazamiento.
Ello redundará en beneficio del desarrollo de un comercio que, si bien es cierto es muy grande a través de los vehículos de carga pesada que van desde el oriente venezolano hasta el occidente de Colombia o viceversa, también hay un intercambio doméstico que mueve mucho dinero y fomenta puestos de trabajo.
Apoyo nacional
El viceministro de vialidad tiene el anteproyecto y un proyecto de buena parte de la obra que hizo una empresa tachirense, especialista en estas obras y con una vasta experiencia, incluso internacional, por obras que han ejecutado en Panamá, República Dominicana y México.
El alcalde se ha movido y lo expuso al propio mandatario de la República en un “Aló Presidente” que se transmitió desde Maracay. Igualmente, en diversas oportunidades se lo ha planteado al diputado por el Táchira a la Asamblea Nacional, Ricardo Sanguino, quien es el presidente de la Comisión de Finanzas del órgano legislativo.
A nivel nacional se conoce suficientemente la iniciativa, que tiene características de soberanía nacional. “Una vía expresa como la que hemos propuesto nos da garantías para la seguridad alimentaria y contribuye a la generación de empleo en la zona, que hoy está deprimida”, afirmó el alcalde Cañas.
Beneficio cambiario
Uno de los rubros que podría mejorarse notoriamente con la puesta en servicio de una vía rápida sería el de la industria del turismo. Es cuestión de proponerse. Sólo con trabajo y dedicación saldremos adelante, sentenció el alcalde Vicente Cañas.
Fuente: la nacion.com.ve

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