El presidente del sindicato de la empresa electrificadora de Táchira, Gerardo Ochoa, junto a otros dirigentes sindicales, denunciaron las dificultades que afectan a la empresa estatal Corpoelec.
Falta de mantenimiento en la Planta San Agatón, la principal generadora de energía del Desarrollo Uribante Caparo (Desurca), denunciaron dirigentes sindicales de la electrificadora del Estado, Corpoelec.
El secretario ejecutivo del sindicato que agrupa a los trabajadores de la empresa eléctrica, Gerardo Ochoa, dijo que la pieza de un equipo Toshiba, que es fundamental para el funcionamiento de la generadora eléctrica, sufrió un daño y han tenido que venir soldándola en forma rudimentaria, para que funcione a medias, porque el repuesto llegará dentro de dos años.
Agregó, que la falta de funcionalidad ocasiona los constantes apagones que se están registrando en el estado, con el peligro que implica para los trabajadores, si llega a ocurrir un accidente, el cual podría ser fatal.
Dijo que los cortes diarios en el servicio ascienden a 30. El 7 de septiembre se registraron 75 reportes de fallas eléctricas en diferentes sitios de Táchira, con el agravante que las cuadrillas de obreros para desplazarse a reparar las anomalías solo contaban con dos vehículos.
La situación es grave, dijo el dirigente sindical, “porque Corpoelec es una empresa quebrada. Nosotros venimos a lanzar una voz de alerta, por el mal servicio que se está prestando y por el riesgo de accidentes, con graves consecuencias para los trabajadores que prestan guardia”.
En cada turno hay 60 trabajadores que saben del peligro que representa trabajar en las actuales condiciones.
Dijo que la energía que proporciona Colombia a Venezuela en caso de necesidad, es incierta debido a que en el país vecino hay sequía y “primero atienden sus necesidades, antes que exportar energía”.
Insistió en las falencias que tiene Corpoelec y denunció que los trabajadores ya no tienen los servicios de hospitalización, cirugía y maternidad, porque ninguna clínica les da crédito y no que carecen de todo tipo de servicio médico.
“Hoy da pesar entrar en los depósitos de la empresa, porque no hay ningún tipo de repuestos. Los anaqueles que antes estaban llenos de insumos, hoy son estanterías vacías”, según un miembro del sindicato.
En las oficinas administrativas de la empresa, los empleados tienen que comprar el papel para las computadoras, los lápices y hasta los artículos de limpieza, porque no se consiguen agregó el quejoso.
El secretario ejecutivo del sindicato que agrupa a los trabajadores de la empresa eléctrica, Gerardo Ochoa, dijo que la pieza de un equipo Toshiba, que es fundamental para el funcionamiento de la generadora eléctrica, sufrió un daño y han tenido que venir soldándola en forma rudimentaria, para que funcione a medias, porque el repuesto llegará dentro de dos años.
Agregó, que la falta de funcionalidad ocasiona los constantes apagones que se están registrando en el estado, con el peligro que implica para los trabajadores, si llega a ocurrir un accidente, el cual podría ser fatal.
Dijo que los cortes diarios en el servicio ascienden a 30. El 7 de septiembre se registraron 75 reportes de fallas eléctricas en diferentes sitios de Táchira, con el agravante que las cuadrillas de obreros para desplazarse a reparar las anomalías solo contaban con dos vehículos.
La situación es grave, dijo el dirigente sindical, “porque Corpoelec es una empresa quebrada. Nosotros venimos a lanzar una voz de alerta, por el mal servicio que se está prestando y por el riesgo de accidentes, con graves consecuencias para los trabajadores que prestan guardia”.
En cada turno hay 60 trabajadores que saben del peligro que representa trabajar en las actuales condiciones.
Dijo que la energía que proporciona Colombia a Venezuela en caso de necesidad, es incierta debido a que en el país vecino hay sequía y “primero atienden sus necesidades, antes que exportar energía”.
Insistió en las falencias que tiene Corpoelec y denunció que los trabajadores ya no tienen los servicios de hospitalización, cirugía y maternidad, porque ninguna clínica les da crédito y no que carecen de todo tipo de servicio médico.
“Hoy da pesar entrar en los depósitos de la empresa, porque no hay ningún tipo de repuestos. Los anaqueles que antes estaban llenos de insumos, hoy son estanterías vacías”, según un miembro del sindicato.
En las oficinas administrativas de la empresa, los empleados tienen que comprar el papel para las computadoras, los lápices y hasta los artículos de limpieza, porque no se consiguen agregó el quejoso.

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