jueves, 1 de noviembre de 2012

Posible devaluacion del bolívar mantiene en expectativa a empresarios venezolanos

La devaluación de la moneda de Venezuela es esperada por analistas y empresarios a inicios de 2013, con el objetivo de reducir el déficit fiscal y aliviar presiones sobre el mercado cambiario, pese a desmentidos del gobierno y al impacto negativo sobre la ya elevada inflación.

“Seguimos esperando que el gobierno hará una devaluación de la moneda y cortes de gastos para rebalancear las cuentas fiscales”, señaló el banco de inversión Barclays en un informe.

El abundante gasto público previo a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, y para los comicios regionales de diciembre, afectó las arcas estatales al punto de requerir un reajuste inmediato, coinciden el banco y firmas como Ecoanalítica, que calculan un elevado déficit fiscal entre 15% y 19,8% del Producto Interno Bruto para 2012.

En Venezuela, el tipo de cambio, controlado por el gobierno desde hace casi una década, está fijado desde 2010 en 4,3 bolívares por dólar, para las compras de productos básicos.

Otro mecanismo llamado Sitme, regido por el Banco Central (BCV), administra divisas a un cambio de 5,3 bolívares pero su oferta es menor y está orientado a bienes menos prioritarios.

Fuera de eso, existe el mercado negro, cuyo valor es ilegal divulgar.

La elevada inflación de los últimos dos años, superior al 25%, ha hecho “insostenible” la tasa de cambio oficial, señaló el economista Ángel García director de Econométrica. “Es artificial. Nadie puede comprar divisas a ese precio porque no se consiguen”, aseguró en una entrevista con un canal local.

“Es como que la mesa está servida para hacer un ajuste en el tipo de cambio”, dijo a la AFP Leonardo Vera, profesor de Macroeconomía de la Universidad Central de Venezuela.

Pero para el gobierno el tema parece estar lejos de su agenda.

El presidente Hugo Chávez, reelecto el 7 de octubre, descartó en septiembre que su gobierno tenga previsto un ajuste de la tasa de cambio, señalando que las “variables macroeconómicas están bastante estabilizadas y la política cambiaria está funcionado”.

El diputado oficialista Ricardo Sanguino reafirmó el martes que “no está previsto ningún ajuste cambiario”.

Además, el ministro de Planificación, Jorge Giordani, descartó variaciones al tipo de cambio cuando presentó la semana pasada ante el Parlamento el presupuesto para 2013, e interpelado por periodistas ha repetido que sobre ese asunto “no opina ni la reina de Inglaterra”.

Sin embargo, ha dicho, enigmático, que “cuando se toman decisiones, se toman decisiones”.

Aun así, el tema de la devaluación sigue presente en conferencias económicas y empresariales.

De acuerdo con un sondeo a 338 empresas venezolanas presentado recientemente en un foro por la cámara venezolano-americana (Venamcham), 56% de ellas considera que la devaluación ocurrirá en el primer trimestre de 2013 y más de 80% asegura que se dará dentro de los próximos cinco meses.

Para la firma Ecoanalítica el dólar pasaría de 4,3 a 6,3 bolívares -Barclays estima que llegaría a 6,5-, y ambas señalan en que el Sitme se trasladaría de 5,3 a 7,8 bolívares.

Según las firmas, la devaluación generaría entre 16.000 y 18.000 millones de dólares en ingresos adicionales para el gobierno de Venezuela, el mayor productor suramericano de crudo y altamente dependiente del ingreso de petrodólares.

Pero es una medida muy impopular, ya que acelera la ya elevada inflación, en un país muy dependiente de las importaciones.

El gobierno aún podría buscar otras salidas como una reforma tributaria para incrementar la recaudación de impuestos o reducir la ineficiencia en las empresas estatales, ideas que ha mencionado Giordani en los últimos días.

“No obstante la devaluación estará en el tapete. Venezuela sigue siendo un país que genera crónicamente déficit fiscal”, apuntó Vera.